Humo de tercera mano, riesgo poco estimado

Ana Laura Arbesú / Prensa Latina
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La Habana. Causa principal de muchas enfermedades, el tabaquismo es perjudicial para quien lo practica, deja huella en las personas que rodean al fumador y en las cosas, desde la ropa, hasta los muebles, las paredes.

Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que ese nocivo hábito cobra la vida a casi seis millones de personas al año, de esas,  más de cinco millones son consumidores directos y más de 600 000 son no fumadores expuestos al humo ajeno.

En los adultos, causa graves trastornos cardiovasculares y respiratorios, en particular coronariopatías y cáncer de pulmón. Entre los lactantes puede provocar muerte súbita. En las mujeres embarazadas ocasiona bajo peso  del recién nacido. Llevó décadas demostrar estas afirmaciones, y varios años más confirmar que los fumadores pasivos sufren consecuencias similares.

Pero, además de afectar a los llamados fumadores pasivos, existen los perjudicados por  el humo de tercera mano, un novedoso concepto que, a juicio de expertos, hay que seguir con detenimiento, pues representa ser tan dañino como el tradicional.

Éste se pega a las superficies y objetos  que dejan los fumadores incluso años después de apagar la última colilla. También lo hace con el polvo, se instala en alfombras, muebles y llega incluso a colarse por los poros de la madera y el yeso. Se queda en el aire, la piel, la ropa y uñas de los fumadores, detallan.

Ejemplifican los autores, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en California, Estados Unidos, que los trabajadores de los hoteles, quienes barren, pasan el aspirador, cambian sábanas y quitan el polvo de las habitaciones están más expuestos a altas dosis de este tipo de humo, en comparación con los clientes alojados un par de noches.

Una reciente investigación comprueba además, que esa humareda residual se une a contaminantes del ambiente como el ácido nitroso, creando nuevos compuestos como la dimetilnitrosamina, la piridina y el butiraldehído,  que se unen al ADN para crear una sustancia química que causa cáncer. Éstos  rompen esa cadena de nucleótidos, lo que puede llevar a un crecimiento celular incontrolable y propiciar la formación de tumores malignos.

El estudio alerta de manera puntual sobre las consecuencias para los niños, uno de los más vulnerables. Ellos gatean, duermen en alfombras, pasan sus dedos por muebles que después llevan a la boca, los cuales pueden estar contaminados, señalan especialistas.

Todavía se desconoce cuánto tiempo duran estos compuestos adheridos a nuestros sitios de permanencia y equipos; sin embargo, los autores comprobaron que incluso, en hogares donde no han vivido fumadores durante 20 años, se han encontrado restos en el polvo y en las paredes.

Subrayan en su artículo cómo los residuos de nicotina pueden provocar efectos sobre el peso y el desarrollo celular, dañando  la salud de una forma muy significativa.

Provoca alteraciones sobre las células del sistema inmune implicadas en la inflamación y las reacciones alérgicas y son los jóvenes los más afectados, subrayan los autores en la revista Scientific Reports. Para los autores, los seres humanos deben tener en cuenta esta situación, convertida ya en un factor de riesgo para la salud ampliamente menospreciado.