Alfonso Reyes, la Cartilla moral y Obrador

Arturo Robles Aparicio
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La Feria de Minería no sólo es presentación de libros, también de homenajes, efemérides y difusión del conocimiento y la cultura. En este año el estado invitado fue Nuevo León que a través de su Consejo para la Cultura y las Artes llevó a cabo entre otros eventos un homenaje a Alfonso Reyes escritor, ensayista, poeta y diplomático nacido en Nuevo León.

El primer evento de inauguración se llevó a efecto en la Capilla; bello escenario para el inicio de la presencia del estado invitado y el tema de los dos Reyes, Bernardo y Alfonso, se abordó por excelentes expositores de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quienes analizaron la relación de Alfonso Reyes con su padre, el general porfirista Bernardo Reyes. El único problema fue que el auditorio la Capilla no se llenó, sólo fueron ocupadas la mitad de las bancas. ¿Faltó promoción de la dirección de la feria?

Los otros eventos en homenaje a Reyes también fueron muy buenos, salvo el último que dejó mucho que desear; no cumplió con las expectativas Alfonso Rangel Guerra quien tenía que hablar de la poesía de Reyes y solo se limitó a mencionar la de los dos tomos.

Rangel llegó a la feria con buenas credenciales de ser un estudioso de Reyes, además de exdirector de la ANUIES, rector de la UANL y subsecretario de Educación Superior. Quedó a deber, se vio mezquino, no quiso aportar sus conocimientos.

Al término de su exposición Adolfo Castañón, otro reyista, le preguntó cuál era la trascendencia de la poesía de Reyes y solo dijo que la poesía de Reyes era sublime.

Otra persona le preguntó sobre los temas que Reyes tocaba en sus poemas y también se limitó a repetir que la poesía era sublime. Rangel Guerra evadió las preguntas. Si se trataba de la poesía de Reyes debía haber leído mínimo unos dos poemas, total que desaprovecho el bello salón del evento completamente lleno de personas que salieron desilusionadas.

La institución que llegó a la feria para enriquecer el homenaje y el legado de Reyes fue El Colegio Nacional que en febrero de 2019 publicó una nueva edición de la Cartilla moral de Reyes prologada por Javier Garciadiego quien fue director de El Colegio de México y hoy es director de la Capilla Alfonsina; en su intervención para la presentación de esta nueva edición habló de las vicisitudes por las que pasó la publicación desde 1944. Dice Garciadiego que Alfonso Reyes escribió la Cartilla moral por encargo del secretario de Educación Pública Jaime Torres Bodet para la campaña de alfabetización, la Cartilla contenía una serie de lecciones morales que debían impartir los promotores de la campaña; sin embargo, la Cartilla no fue publicada so pretexto de que se apartaba del espíritu laico de la educación.

En 1958, la Cartilla moral tuvo mejor suerte ya que el joven en ese entonces, Gastón García Cantú, editor del Instituto Nacional Indigenista visitó a Reyes, acompañado de Rosario Castellanos para convencerlo que aceptara la publicación de la Cartilla y así capacitar a promotores para la alfabetización de 205 indígenas.

Comenta Garciadiego que en 1992 la Cartilla moral sufrió otra vicisitud siendo secretario de Educación Pública Ernesto Zedillo, se imprimieron 700,000 ejemplares para el programa emergente de capacitación del magisterio; sin embargo, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se opuso pretextando que la Cartilla era anacrónica, moralista y fuera de contexto. La lideresa del SNTE era en ese entonces Elba Esther Gordillo.

En julio de ese año, Gastón García Cantú publicó en Excélsior una airada protesta acusando a la dirigencia del SNTE de agravio a la cultura nacional, de barbarie y salvajismo.

El periodista Miguel Ángel Granados Chapa publicó en su columna Plaza Pública que había sido un dispendio tirar a la basura 700,000 ejemplares de la Cartilla, lo que se pudo haberse evitado preguntándole al SNTE.

Finalmente, a la Cartilla le empezó a ir mejor, ya que en 2012 Andrés Manuel López Obrador expresó en su campaña que la Cartilla moral era una especie de decálogo, “una especie de constitución moral”.

Y en la campaña de 2018 López Obrador volvió a citar la Cartilla moral, señalando que su objetivo era elaborar una constitución moral y como un código de bien que tuviera como base la Cartilla moral.

Garciadiego dice en su prólogo de la nueva edición de la Cartilla moral que la polémica de 2018 es distinta a la de finales del siglo XX, ya que ahora un candidato ganador plantea tener dos constituciones una real jurídica y otra moral.

Pero algunos críticos de izquierda señalan que no corresponde al Estado establecer lineamientos morales y Javier Sicilia dice que no se trata de normar conductas sino de poner límite a la economía de mercado y agrega que las virtudes no se mandatan, se enseñan con el ejemplo.

Normar la moral es un contrasentido. La polémica seguirá, pero por lo pronto se va a realizar una consulta popular para elaborar una constitución moral que será presentada en julio del 2019, pero la misma no será obligatoria.