Pro Sur y la vuelta de la derecha en Suramérica

José Luis Ortiz Santillán
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Hace apenas unas décadas que los generales se fueron a sus cuarteles en Suramérica y con ello parecía que la derecha no volvería más a gobernar. Uno de los legados de la joven democracia suramericana fue la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la cual estaba destinada a integrar los países de América del Sur en 2008; pero ahora parece estar al borde de la desintegración, pues ha sufrido un duro golpe. Líderes de once países de América del Sur participaron el viernes 22 de marzo en la primera cumbre que pretendía crear el Foro para el Progreso de América del Sur (Pro Sur), del cual está excluido Venezuela y todos los países que “huelan a izquierda", a pesar de que se ha autoproclamado como un espacio regional sin ideología ni burocracia, con un compromiso con la democracia y los derechos humanos, según el presidente chileno Sebastián Piñera.

Luego de algunos años de experimentos de gobiernos de izquierda en América del Sur, los nuevos presidentes suramericanos no han dudado en hacer un frente común para enfrentar a la socialdemocracia latinoamericana y sus diferentes manifestaciones. Los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Perú, Ecuador y el representante de Guyana, no han titubeado un solo momento para darse cita en una cumbre que orientada a enterrar la Unasur, tratando de poner fin a una aparente picada de los gobiernos de izquierda que hicieron posible la creación no sólo de esa organización suramericana, si no del Consejo Suramericano de Defensa, algo inédito para pensar hacerlo en América Latina.

Sin embargo, toda esta manifestación de independencia de los países de América Latina, particularmente de Suramérica, de la primera década del siglo XXI, nunca contó con el beneplácito de Washington y fue considerado un atrevimiento de los gobiernos de izquierda que gobernaban en esos años; por lo cual, ahora que han llegado los partidos de la derecha al poder, se inicia un proceso de desmantelamiento de todas las organizaciones con matices de autonomía respecto a Estados Unidos.

De esta forma, todo pareciera que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha llegado tarde a una cita latinoamericanista cuando ya no se encuentra Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Cristina Fernández en Argentina, Michelle Bachelet en Chile, Manuel Celaya en Honduras, Fernando Lugo Méndez en Paraguay,  entre otros líderes latinoamericanos con ideas del socialismo del siglo XXI; pero con los enormes dolores de cabeza que están provocando los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, montados sobre una supuesta política popular y con comportamientos represivos de derecha; que no hace sino desprestigiar a la izquierda latinoamericana.

Ahora Evo Morales en Bolivia y Tabaré Vázquez en Uruguay, Andrés Manuel López Obrador en México, parecen ser eclipsados por las distorsiones en el poder que han sufrido los gobiernos de Nicolás Maduro y Daniel Ortega en Venezuela y Nicaragua, distanciados del pueblo y gobernado con la fuerza del Estado, bajo el pretexto de siempre de defenderlos de la injerencia del imperialismo estadunidense, sin la capacidad de revisar críticamente lo que están haciendo en nombre del pueblo, cada vez más depauperado, pero en contra de éste.

La historia reciente muestra una izquierda aislada en una región donde, después de los generales y sus dictaduras de la última mitad del siglo pasado, la vuelta de la derecha al poder en Suramérica, es en buena medida el resultado de los errores de la izquierda en el poder y su distanciamiento del pueblo y de los principios de un gobierno popular que dijeron defender, para caer en los brazos de las delicias del poder y de la corrupción que criticaron, acumulando riquezas inexplicables; donde el ejemplo del gobierno de Pepe Mujica en Uruguay, no fue suficiente para marcar el rumbo de su comportamiento en el gobierno, perdiendo la brújula y distanciándose del pueblo, olvidando las causas de la lucha revolucionaria de tantos años, bajo los embrujos del poder que los ha cegado y cautivada.

Hoy la Unasur, que fundara en 2008 Hugo Chávez y Néstor Kirchner, parece estar desquebrajándose. Hoy seis de los doce países miembros la han abandonado y Ecuador, quien fuera su sede, ha dejado esa organización. Sin embargo, Pro Sur está muy lejos de llegar a ser lo que fue la Unasur, quien tuvo la capacidad para crear el Consejo de Defensa Suramericana y presentarlo frente a Estados Unidos como una muestra de su independencia.

Pero nada está escrito, la sociedad evoluciona y mientras en unos países la desilusión por los gobiernos de izquierda parece llegar, en otros como México, la luz parece volver después de más de un siglo, para refundar un país y sus instituciones hundidas en la corrupción y en Estados Unidos, los ciudadanos parecen hartos del gobierno del presidente Donald Trump y sus escándalos, haciendo posible el regreso de los demócratas al poder y la posible llegada de un presidente más inclinado a la izquierda, en medio de un aparente giro a la derecha en América Latina.