El opio de los pueblos

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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Religiones protestantes han solicitado al presidente Andrés Manuel López Obrador  medios de comunicación electrónicos sin tomar en cuenta, que el país es laico. Han olvidado la historia ¿O pensaban que el cambio también implica  modificar la ley de asociaciones como lo están proponiendo y dar más canonjías como lo hizo Carlos Salinas de Gortari en 1992? Cuando se refirió a las religiones como el opio de los pueblos, Carlos Marx quizá no estaba pensando en los grandes reformadores –como Lutero–, ni en los curas generosos de las pequeñas parroquias, ni en los creyentes que hacen suyos los humanos principios del Evangelio. Se refería sin duda, a la fe depredadora, como la que lanzó lejos del Estado Benito Juárez, como la que vio, sabio en su locura el Quijote, cuando Cervantes escribió, “Con la iglesia hemos topado, Sancho”. Y es que a lo largo de los siglos, un poder como el de la iglesia católica se enquistó –cosa absurda e inexplicable–, en las promesas venideras de un personaje mítico, con las que han asesinado, sometido, perseguido y vivido a sus anchas, pasando sobre emperadores, reyes, gobernantes de los más diversos, que solo han tenido la limitación de un poder terrenal. Han competido con ventaja. Aunque ahora se trata de ritos protestantes, si AMLO aceptara la petición hecha por la Cofraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Cofraternice) lo haría pasando sobre algo fundamental que puso en jaque los principios de la República: la intromisión a ultranza de la religión que ante la disyuntiva de dos existencias, llevó a un gobierno del siglo XIX a las Leyes de  Reforma.

Poderes extraordinarios en la lucha por la conciencia

La entrevista de AMLO con miembros de la Cofraternice que solicitó los medios electrónicos tal como lo informó su dirigente Arturo Farela Gutiérrez, tuvo como fin  de la parte oficial, pedir de ellos un apoyo contra las adicciones que la agrupación aceptó, ¿pero qué compromiso se crea? Todos esos ritos y esas iglesias que compiten  por la fe con la iglesia católica, no son huérfanos. No tienen un estado como la Santa Sede, pero poseen organismos de gran fuerza y riqueza como el Consejo Mundial de Iglesias, que fue creado en 1948 y hoy tiene más de 350 iglesias y denominaciones con más de 600 millones de fieles y consejos nacionales de iglesias y miles de grupos que apretujan organizaciones en todo el mundo. Hay Estados cuya verdadera fe es protestante, los encabeza Estados Unidos con  casi 60 por ciento de creyentes, si bien el Reino Unido supera el porcentaje con 72 por ciento aunque no en número de personas, con la fe anglicana y la fe presbiteriana. En esa lista en Latinoamérica, Brasil encabeza. México tiene uno de los  porcentajes más bajos. Por su parte, cuesta trabajo pensar que pese a la riqueza, de todo tipo, que ha acumulado durante siglos el verdadero poder de la iglesia católica está en los millones de conciencias que tiene atrapadas en el mundo principalmente en  América Latina. El poder de un Estado, de sindicatos, de gremios, de partidos, reside en gente común llámese como sea. En cambio el Vaticano no conoce realmente a toda su gente, son sus conciencias las que cuenta el alto clero que maniobra las cifras a la alza. Tan solo en México dice superar el 95 por ciento de creyentes cuando solo a vuelo de pájaro los protestantes cuentan más del 9 por ciento  de  creyentes con casi  8 millones y medio. Aparte están los no creyentes que tienden a subir. De las asociaciones religiosas registradas en el país, que son  alrededor de  6 mil 500, las protestantes son más de 3 mil 500. En el  mundo esa fe ecuménica casi se acerca al 40 por ciento de los creyentes frente a la iglesia católica.

¿Por qué no se promueven las Leyes de Reforma?

Para importantes teóricos las Leyes de Reforma –iniciadas con  la Ley Juárez en 1855–, colocaron a México en la vía de un modernismo que no se daba en otros países, en esa época. Se fijaban claramente las reglas del nuevo Estado que se diseñó en la Constitución de 1857, al separar la vida pública de las ideas religiosas. Fue hasta septiembre de 1873, cuando Juárez ya había muerto, que Sebastián Lerdo de Tejada, como presidente de la Suprema Corte, cumplió la promesa que hizo al Benemérito e incorporó las Leyes de Reforma a la Constitución. Éstas fueron  seis, y aunque dos se iniciaron antes de la Constitución, las otras cuatro se definieron hasta 1860. Las negociaciones que se dieron con la iglesia católica en los años treinta del siglo pasado, para paliar las rencillas y los cambios que promovió Carlos Salinas de Gortari a la Constitución en los artículos 3, 5, 24, 27 y 130, cambiaron en  cierta forma la relación. En estas últimas reformas se dio referencia jurídica a las asociaciones religiosas y se permitió el voto de los religiosos, aunque se pusieron condiciones para ser votados. Ahora desde el protestantismo que crece en México, se solicitan cambios a la ley de asociaciones y entrega de medios electrónicos para difundir sus mensajes. Es loable que quieran ayudar a mejorar al país, pero México tiene una larga historia y esa historia no se puede olvidar. El sustrato de esa situación está en las Leyes de Reforma y todos los mexicanos deberían de conocerlas a fondo. Hay que volver al pasado de esas leyes, para no volver a caer en ese pasado que rechazan.

 

 

 

Abril, entre escollos y ahí va el actual gobierno

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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Abril, mes de escritores, poetas y cantores, ¿que nos deparará el destino en este mes? El que viva lo verá, diría Chéjov. Ha estado duro el tiroteo, pero nadie nos prometió un jardín de rosas. Las lenguas opositoras trabadas en su última faena que olvidaban el epíteto de pobre chairo que le endilgaron a AMLO, para acusarlo de ser español por sus orígenes, se hicieron las omisas ante el repunte del Fobaproa. ¿Cuántas de esas lenguas o las que lanzan en el anonimato las especies, sacaron raja del gran saqueo que significó y significa el rescate bancario?  De los mil episodios que agobian nuestra historia reciente sobre el caso de un país, México, que fue dividido para repartirlo entre unos cuantos, el del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), creado por Carlos Salinas de Gortari en 1990, es uno de los más oscuros e infames que se han organizado contra un pueblo. Tuvo cómplices operativos como Dionisio Meade García de León, el padre del excandidato a la presidencia por el PRI. El posterior episodio de los pagarés del rescate bancario firmados por el expresidente Ernesto Zedillo en 1998, se recrudece contra los mexicanos. Los avatares económicos de las últimas semanas aumentaron  los intereses y el pago del adeudo se elevó a 45.4 mil millones de pesos para 2019, de acuerdo a publicaciones de fin de mes. Justo cuando el gobierno federal anuncia nuevos recortes de presupuesto. La reducción, la carencia, exacerba grupos, los que como niños hambrientos que no entienden razones, se han  lanzado desde varios pequeños confines a echarle la culpa al que administra. Esa es precisamente la función de los instigadores, crear desasosiego. Los ociosos panistas  por ejemplo, se van a la desprestigiada OEA en busca de consuelo y solo lanzan –a partir del dinero público–, la inquina y la intriga.

Como en la bebeleche, de escalón en escalón, en algunos han resbalado

Al iniciarse el quinto mes de gobierno, el recuento de los episodios truculentos parece una broma. Desde hace  diez meses –desde el triunfo–, cada episodio se convierte en un terremoto de 8 grados y las lenguas se regustan para lanzar dardos que a pocos días después de la batahola, pierden fuerza. Casos como la suspensión del NAIM, la lucha contra el huachicol, las consultas públicas, el tren Maya, la termoeléctrica de Huesca, las guarderías, los refugios para mujeres agredidas, funcionarios fallidos o no aprobados, propuestas de nuevos funcionarios, etcétera, se cuestionan con una diatriba que a veces viene de fuego amigo. En el último episodio, la solicitud de perdón a España y al Papa para conmemorar en unidad los 500 años de la gran Tenochtitlan, se convirtieron las cartas enviadas a los dos destinatarios, en un relajo de plagio y exhibición barata de periodistas, y atrajeron las otras cartas, las de Relación de Hernán Cortés, porque ahí fue donde más flaquearon los opositores. Se exhibieron como colonialistas, como invasores en potencia, como defensores de la llamada Conquista, como aliados del invasor. No tomaron en cuenta la herida abierta que aún existe sobre aquel asalto a muerte que se hizo de nuestros ancestros. La bebeleche les falló a esos nuevos invasores  porque cruzaron los cuadros del famoso juego infantil con los dos pies. Terrible trampa.

Abril, quinto mes, con obstáculos, el cambio sigue

Este mes, tan hermoso, ha sido propicio para los artistas y creadores. Empiezo a leer la novela  Abril rojo del escritor peruano Santiago Roncagliolo (Alfaguara, 2006). Y busco aquel poemita al que se le puso música, Balada triste, de Federico García Lorca, que me acompañó en mi infancia. Cruza de pronto la canción de Amaury Pérez, Acuérdate de abril:

Acuérdate de abril, recuerda
la limpia palidez de sus mañanas
no sea que el invierno vuelva
y el frío te desgarre el alma

Y me voy a España –con los imperdonables–, a escuchar de Joaquín Sabina Quien me ha robado el mes de abril;

Quien me ha robado el mes de abril
como pudo sucederme a mí
quien me ha robado el mes de abril
lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón

 

Me quedo ahí para recordar la Balada triste en uno de sus versos:

En abril de mi infancia yo cantaba
niños buenos del prado
la ella impenetrable del romance
donde sale Pegaso
Yo decía en las noches la tristeza
de  mi amor ignorado
y la luna lunera
¡que sonrisa, ponía entre sus labios!

Poema incluido en el libro publicado en abril de 2018, (muchas ediciones, una de Aguilar de los años 60 del siglo pasado) fue escrito cuando el poeta tenía 19 años y es común de los poetas hablar de dolor a tan temprana edad. Así empieza:

Mi corazón es una  mariposa
niños buenos del prado
que presa por la araña gris del tiempo
tiene el polen fatal del desengaño.