Desinterés de autoridades en desapariciones
capitalinas; familiares hacen sus búsquedas

Berenice Chavarría Tenorio / CIMAC Noticias
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En la Ciudad de México ni las mujeres desaparecidas, ni sus familias son prioridad; con frecuencia son revictimizadas y responsabilizadas del hecho y mientras sus familiares inician búsquedas implacables, las autoridades, lejos de ayudar, las obstaculizan. Peor aún, la palabra desaparecida no existe, se clasifican como extraviadas o ausentes.

Con una alerta de violencia de género pendiente, las autoridades capitalinas han intentado mitigar la violencia de género con estrategias momentáneas que en nada han resuelto un problema que se agrava en la ciudad: la desaparición.

CIMAC Noticias realizó una solicitud de información a la Procuraduría General de Justicia (PGJ) Ciudad de México para conocer el número de mujeres, adolescentes y niñas desaparecidas, extraviadas o ausentes en los últimos 10 años (del 2008 al 2018), solicitud que fue remitida a la Fiscalía Especializada para la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas (antes Centro de Apoyo para Personas Extraviadas y Ausentes, CAPEA). 

De ella se desprenden los siguientes datos: en 2016 fueron reportadas en la capital como “extraviadas o ausentes” mil 219 mujeres. Para 2017 esta cifra se incrementó a mil 674; y el 2018 cerró con mil 495.

También se solicitó conocer cuántas fueron encontradas con vida, pero tampoco se proporcionó esta información con el argumento de que la base de datos consultada correspondía a CAPEA y por tanto no tenía más información.

La mayoría de las niñas, adolescentes y mujeres de la Ciudad de México, no se van por su propia voluntad, no se ausentan o extravían, las desaparecen, pero ello no está contemplado en la estadística.

Las cifras proporcionadas por la PGJ revelan una cosa: la falta de unificación en los datos, que impide conocer con precisión cuántas mujeres están desaparecidas en la capital del país.

Para el coordinador del Colectivo Aequus, una organización que se dedica al acompañamiento de familiares de desaparecidas, Víctor Rogelio Caballero Sierra, desde su experiencia y lo que ha vivido en el acompañamiento, existe una incorrecta clasificación de los agentes del Ministerio Público (MP).

“Cuando un familiar acude a levantar un acta por desaparición, en primera el MP intenta disuadirlo para que no lo haga porque el levantarla obliga al Ministerio a realizar diligencias y eso es lo que no quieren hacer. No quieren investigar ninguna desaparición de ningún tipo”, afirmó el abogado en entrevista con CIMAC Noticias.

“Si no logran disuadir a la persona para levantar el acta, lo que sigue es una clasificación que está vinculada al Código Civil y no al Código Penal. Entonces se les clasifica como ‘persona ausente o no localizable’, se les dice así cuando no se les localiza, pero no se tiene la certeza de que hayan desaparecido. Se hace esto para evitar aplicar protocolos de búsqueda”.

Al respecto y para conocer su versión, CIMAC Noticias buscó entrevistas de manera reiterada con el titular de la Fiscalía Especializada para la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas, Willy Zúñiga Castillo; y con la Subprocuradora de Atención a Víctimas de la Ciudad de México, Nelly Montealegre, pero a seis semanas de la petición, no obtuvimos respuesta.

Para evidenciar el camino que recorren los familiares de desaparecidas, CIMAC Noticias platicó con María del Carmen Volante, mamá de Pamela Gallardo Volante desaparecida en 2017; con Juana Garrido Ibarra, hermana de Viviana Elizabeth Garrido Ibarra desaparecida en 2018 y con Gerardo Herrera Serrano, papá de Areli Itzel Herrera Zúñiga desaparecida en 2018. Las familias contaron el “peregrinaje” que iniciaron luego de que sus hijas y hermana no volvieron a casa.

Areli Itzel Herrera: Autoridades que criminalizan

A partir del 20 de octubre de 2018 la familia de Areli Itzel Herrera Zúñiga no supo nada de ella. La joven de 16 años de edad fue vista por última vez en una fiesta vecinal realizada en la alcaldía Cuauhtémoc. Desde entonces, su papá, Gerardo Herrera Serrano, recorre la ciudad pegando fichas de búsqueda, acudiendo a mesas de trabajo con las autoridades de la Fiscalía, e investigando por su propia cuenta.

Desde entonces a la fecha, Areli Itzel continúa con el estatus de “ausente”. Ya se desactivó su Alerta Amber y se le hizo un estudio antropológico basado en su expediente clínico que concluyó que “ella se fue por su propia voluntad”.

“En ese entonces CAPEA no tomó cartas en el asunto, lo que hizo fue pedir su expediente clínico porque desde pequeña la llevé a atención psicológica. Me doy cuenta que quieren criminalizarla por su propia desaparición diciendo que tal vez tenía problemas personales”, narró su papá durante la entrevista.

En una captura de pantalla de la carpeta de investigación mostrada a esta agencia, se puede leer que la licenciada Alexandra Itzabel Turrubiartes Alvarado firmó un “dictamen de Antropología Social con Perspectiva de Género” en el que afirma:

“Es posible que haya decidido ausentarse de manera voluntaria motivada por el miedo a ser internada en un hospital psiquiátrico. Aunado a lo anterior, se sugiere realizar un perfil psicológico a la víctima con la finalidad de encontrar motivaciones y estado de salud emocional”.

Por esta razón, su padre, Gerardo Herrera Serrano informó que ya interpuso un recurso de apelación y no parará con la búsqueda de su hija. En todo este tiempo, es él quien ha llevado los nombres de sospechosos y sus ubicaciones pero la Fiscalía Especializada para la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas no realiza las diligencias y si las hace, “las hace mal”, afirma sin vacilar.

“Hay sospechosos de 30 años de edad y los han alertado, van a preguntar por ellos y nunca están. No los investigan. Los reportes pobres de los policías de investigación se quedan en un simple: no estuvo”.

El padre de Areli Itzel solamente pide una cosa: que busquen a su hija, no que “la juzguen ni violenten”.

“Se están enfocando en el estado emocional de mi hija, en sus formas de vivir. Si está privada de su libertad o la están prostituyendo la van a tener escondida. Mi sentido común me dice que es más fácil localizarla si dicen que ella se fue por su propia voluntad. Pero mi hija no se fue voluntariamente. Búsquenla”, insistió.

Empezar de cero

El cambio de gobierno capitalino representó iniciar nuevamente con la investigación. Actualmente el señor Gerardo Herrera acude a mesas de trabajo en la Fiscalía, trabaja medio día, la otra mitad busca a Itzel, y por las noches habla con ella a la distancia.

“Ya se volvió un protocolo de nuestras vidas a determinadas horas llorar un momento, hablar con mi hija si es que está en otra dimensión y tal vez se quiere comunicar conmigo”.

Gerardo Herrera, quien se dice un hombre que cree en las instituciones porque trabaja dentro de la Secretaría de Salud, contó que luego de la ineficiencia de la que él es testigo, poco a poco va perdiendo la confianza en las autoridades.

“Les di su tiempo a la Fiscalía para que investigaran como debe ser la desaparición de mi hija, pero no hay avances de ninguna índole aun cuando tenían muchas pistas que aporté, porque uno se vuelve investigador. Desde el 5 de diciembre de 2018 me uní con las familias que también tienen desaparecidas y empecé a luchar en contra de un sistema que no está bien conformado. En estas Fiscalías hay investigadores que no están capacitados, veo que no hay personal objetor de conciencia y se basan en sus prejuicios en lugar de aplicar los protocolos de búsqueda”.

Pamela Gallardo: nadie sabe quién debe investigar

El 5 de noviembre de 2017 Pamela Gallardo Volante acudió con Jesús (su novio), y dos amigos más, al “Soul Tech Festival 2017”, en el kilómetro 13.5 de la carretera Picacho-Ajusco, evento que duró toda la noche y al día siguiente, pero del que nunca regresó.

Su madre, María del Carmen Volante, contó a CIMAC Noticias que el novio de Pamela se comunicó con ellos a las 3 de la madrugada de ese día para informarles que él no sabía dónde estaba Pamela, que “la había perdido de vista” después de una pelea.

En su opinión, él es el principal sospechoso pues tenían pocos meses de conocerlo. Poco después supieron que tenía varias parejas sentimentales y perfiles de Facebook en los que se le observa con armas largas. Para la Fiscalía Anti Secuestro (FAS), él sólo es un testigo más.

En este proceso de búsqueda, desde el primer día la familia se ha movido de una Fiscalía a otra y de un MP a otro. A más de un año de los hechos, siguen sin conocer líneas de investigación concretas y sin Pamela.

“Mi hijo Esteban Gallardo fue a buscarla al lugar donde se realizó el festival. Llegó al Ministerio Público que le corresponde a Ajusco y le dijeron que no, que tenía que ir adonde a mi hija vivía, en la alcaldía Gustavo A. Madero. Llega a la GAM y también le dijeron que no, que donde se perdió tenía que ir. Así lo trajeron muchas horas, fue entonces que se tomó la decisión de acudir a CAPEA, donde se levantó un acta como persona ausente”.

La familia de Pamela comenzó su propia búsqueda, mientras CAPEA también inicio su débil investigación. Las cámaras del C4 que revisaron no tenían buena visibilidad y la búsqueda con elementos de la policía y bomberos para peinar el área se hizo 18 días después con fallas, con negligencia y sin conocimiento, denunciaron sus familiares.

El exprocurador de Justicia, Edmundo Garrido, envió el caso a la FAS. Actualmente éste es llevado por la agente del MP Diana Laura Victoria, “una mujer sin perspectiva de género quien nos dice que la FAS no puede realizar diligencias de búsqueda”, acusó la mamá de Pamela.

“Desde que entras a CAPEA o una Fiscalía, desde ese momento por ser mujer ya te marcaron. Las MP son las más crueles, aunque somos del mismo sexo, he tenido que luchar con ellas siempre.

“A estas alturas podría afirmar que mi hija fue desaparecida por una red de trata de personas. No se pudo haber ido y en un año no decirme que estaba bien, ella es una mujer libre que tomaba sus propias decisiones, no tendría por qué haber huido. Todas las noches repito: si te violan todos los días de tu vida, acuérdate, hija, es la carne, no es tu ser, eso te pertenece a ti”.

Viviana Elizabeth: no hay búsqueda inmediata

Viviana Elizabeth Garrido Ibarra es una mujer de 32 años, madre, hermana e hija que vio pausados sus planes el 30 de noviembre del 2018, cuando desapareció fuera de la estación del Metro Ermita.

Salió de su trabajo en Coapa y se dirigía a su hogar, donde su hija y su sobrina la esperaban luego de que Viviana les prometiera pasar toda la tarde juntas.

La familia de Viviana se dirigió a la Fiscalía Especializada para la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas y a las instalaciones del Metro para poder tener acceso a las cámaras.

Las autoridades esperaron 72 horas para iniciar una búsqueda “que no lo fue, sólo revisaron las cámaras. Las del C2 no volteaban hacia el metro y las del metro no servían, se revisaron las de la estación Ermita, Chabacano y Constitución, pero nada”, contó Juana Garrido Ibarra, hermana de Viviana.

“Dentro de las diligencias hay un listado de lo que se debe hacer y nunca se practicó dentro de las primeras 48 horas. Se supone que tiene que haber declaraciones de testigos, revisión de cámaras, revisión de sábanas de llamadas, geolocalización y no se tenía nada de eso. Hasta 48 días después se hizo un recorrido en terreno desde que mi hermana sale del trabajo hasta que llega al metro Ermita. Pero los policías de investigación no llevaban planos y no plantearon cómo se iba a hacer la búsqueda”.

La hermana de Viviana añadió que en los demás estados de la república tampoco se está realizando una búsqueda. “No hay fichas en los estados sobre la desaparición de mi hermana, en el estado de México, Morelos e Hidalgo no hay nada. Se supone que en los más cercanos se tendría que tener registro. Uno va pidiendo las cosas, porque ellos, aunque esté en el protocolo, no lo aplican”.

Juana detalló que en la Fiscalía les dijeron que tenían que trabajar de la manera más económica ya que tenían pocos recursos. “Lo que veíamos era la falta de espacio, en ocasiones sólo tienen una impresora para todos. El Estado no está dando presupuesto para las Fiscalías, su personal no tiene perspectiva de género para tratar los casos y te enteras de todo lo que les dicen a los familiares sobre sus hijos; los criminalizan y lejos de hacerte preguntas buscan chisme, no ves seriedad en sus investigaciones. Así es como ellos trabajan y desgraciadamente es pérdida de tiempo”.

Desapariciones, un problema estructural

Para Víctor Caballero, el problema de las desapariciones en la Ciudad de México es más estructural que coyuntural, dice al referirse a los casos ocurridos en las estaciones del metro.

“Al gobierno le convienen ese tipo de situaciones coyunturales porque se presentan, hacen como que lo atienden y al final lo van excluyendo de la agenda diaria. Argumentan que están cumpliendo, crean proyectos, planes y leyes” pero hasta ahí.

El defensor destacó que reconocer que en la capital hay una situación grave en materia de desaparecidas, afecta a los políticos en su imagen y su discurso. “Ahora en la ciudad hay un feminismo de Estado que no abona a la lucha feminista. La jefa de gobierno Claudia Sheinbaum y la procuradora Ernestina Godoy no tienen muy claro el gobernar con perspectiva de género, ya que siguen cubriendo varias situaciones que ocurren actualmente”.

Pese a la existencia del Protocolo para la Búsqueda Inmediata de Personas en Situación de Extravío o Ausencia, en Especial de Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes, emitido en la Ciudad de México en 2012, las familias entrevistadas coinciden que éste no se aplica o por desconocimiento o desinterés.

El protocolo menciona que la Subprocuraduría de Atención a Víctimas del Delito y Servicios a la Comunidad, establecerá mecanismos de coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública y el Tribunal Superior de Justicia, así como con diversas dependencias e instituciones públicas y privadas, federales y locales a las que corresponda intervenir en la investigación de las denuncias por ausencia o extravío.

Sin embargo, de acuerdo con las familias entrevistadas, lo que la Subprocuraduría hace es enviarlos a atención psicológica donde los especialistas “los preparan en caso de que sus hijas no vuelvan” y “los motivan a dar vuelta a la página”.

En el protocolo también se destaca que las búsquedas deberán realizarse con debida diligencia la cual obliga a dar respuesta eficiente, eficaz, oportuna y responsable, con interés superior de la infancia; con no discriminación y con perspectiva de género. Sin embargo, de acuerdo con lo mencionado por los padres de Itzel y Pamela, y la hermana de Viviana, las autoridades no cumplen con ninguno de estos puntos.

Finalmente, otro problema estructural tiene que ver con la judicialización de las carpetas con el sistema de justicia penal acusatorio.

“El problema es la burocracia local. El sistema penal acusatorio está quebrado, no sirve. No es objetivo, no garantiza imparcialidad, no garantiza investigación del delito. La oralidad está garantizada, pero es muy complejo porque no garantiza una tutela efectiva a las víctimas y en muchos efectos es muy garantista para los probables responsables”, afirmó Víctor Caballero.

El coordinador de Aequus añadió que este sistema es “una copia mal hecha del sistema de Estados Unidos. En México no hay una profesionalización de la policía, los ministerios no garantizan investigaciones debidas. El discurso inicial dice que van a brindar seguridad, pero en la experiencia y en lo que hemos visto durante estos años, eso no ocurre así”.

Posible relación con trata de personas

Para la coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) María de la Luz Estrada, la Ciudad de México ha sido un corredor de trata.

“Si ves que el promedio de desaparición es de 13 a 25 años se puede afirmar que ocurre un tema de trata. En una desaparición inmediatamente las autoridades tienen que localizar a las mujeres para que no las trasladen.

A mujeres que fueron secuestradas en la Ciudad de México las hemos localizado al norte del país; en Tamaulipas, Sonora, Baja California (Tijuana) y sobre todo en Estados Unidos”, afirmó en entrevista con CIMAC Noticias.

Desde el OCNF se ha detectado que los modus operandi de desapariciones en la capital se dan a través de ofertas laborales falsas, los supuestos novios que resultan ser enganchadores, afuera de las escuelas, en el transporte público, en hoteles, así como en antros y bares.

La coordinadora del OCNF afirmó: “El tema de trata de personas tiene que ver con explotación sexual y laboral. Tenemos casos en los que se las llevan para vender droga y las matan porque las jóvenes quieren escapar. Por eso se tiene que hacer investigación para saber a qué nos enfrentamos. No se puede afirmar que todo es trata, pero sí la mayoría”.

Como ejemplo narró el caso de una joven que desapareció en la delegación Gustavo A. Madero y fue localizada con vida en situación de explotación sexual comercial en Tamaulipas.

“Las jóvenes quieren olvidar, tienen miedo de que vuelvan por ellas. Pero las autoridades no pueden olvidar, tienen la obligación de investigar”, insistió.

“No se les ocurrió robar mujeres de un día para otro, es algo planeado. La extracción y desaparición de mujeres es algo operado por grupos delictivos. No hay una investigación de fondo para detectar si hay redes criminales y dónde están operando. Para atacar un problema hay que investigarlo. Ha habido una permisividad por acción y omisión. No tendríamos que llegar a estos niveles si la autoridad ya hubiera actuado”, lamentó Estrada.

Mientras el gobierno de la capital continúa ignorando a las desaparecidas, sus familias las siguen buscando y exigen que se les deje de criminalizar, que haya personal capacitado con perspectiva de género, que deje de haber burocracia y que se haga la búsqueda de sus hijas y hermanas.

“Sabemos que ellas tenían planes y nos da rabia que no puedan continuar con su vida”.

Sus familias no las olvidan, por eso, a través del arte fue como las recordaron el 27 de marzo frente a la Procuraduría capitalina. Esta movilización artística concluyó bajo el grito de “¡Porque vivas se las llevaron, vivas las queremos!” a través del cual madres, hermanas, hermanos, hijos y defensores, exigieron a las autoridades la presentación con vida de Itzel, Pamela y Viviana.

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