Utopía

El núcleo duro de la utopía

Eduardo Ibarra Aguirre

La que tiene usted es la entrega número 2000 de Utopía, en este encuentro que se produce tres veces a la semana con los lectores en general, y los que ejercen el derecho de réplica en particular, pues aquí rendimos culto a ese derecho que el oligopolio mediático irrespeta.

Tres lustros después, a cumplirse el 6 de septiembre, retomo los cuatro párrafos con los que comenzó este espacio:

“Utopía. f. Concepción imaginaria de un gobierno ideal. Proyecto cuya realización es imposible. Novela política y social de santo Tomás Moro (1516)”, apunta Ramón García-Pelayo y Gross en Larousse, diccionario enciclopédico ilustrado (tercera edición, México, 1990, tomo 3, página 913).

La interpretación de Horacio Cerutti parece menos lineal, por lo menos para justificar la denominación de este espacio.

“Lugar que no existe, pero que en América Latina halla concreción geográfica e histórica desde el descubrimiento, pasando por los procesos de independencia, hasta los proyectos sociales o ‘sueños’ de soberanía, autonomía y justicia social aún pendientes en Nuestra América.”

Cerutti “define al núcleo duro de la utopía en la tensión entre lo real y el ideal, entre el ser y el deber ser que se juegan permanentemente de cara a la historia”.

O dicho en palabras de Franz Hinkelammert: “...un elemento trascendental a la luz del cual se puede actuar políticamente”, en Diccionario de filosofía latinoamericana (Toluca, México, 2000, página 362).

Pero faltó Eduardo Galeano y es indispensable agregarlo: “¿Para qué sirve la Utopía?/ Ella está en el horizonte./ Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos./Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá./Por mucho que yo camine nunca la alcanzaré./¿Para qué sirve la Utopía?/
Para eso sirve: para caminar./La utopía nos ayuda a caminar…”

Mario Benedetti dice: “Cómo voy a creer/ dijo el fulano que el mundo se quedó sin utopías/ cómo voy a creer/ que la esperanza es un olvido/ o que el placer una tristeza/ cómo voy a creer/ dijo el fulano/ que el universo es una ruina/ aunque lo sea/ o que la muerte es el silencio/ aunque lo sea/ cómo voy a creer/ que el horizonte es la frontera/ que el mar es nadie/ que la noche es nada…”

Utopía, como le platiqué en este espacio años ha, surgió por sugerencia del columnista Carlos Ramírez, entonces director general del diario La Crisis. Y el nombre lo sugirió José Martínez Mendoza, autor de libros sobre los del poder público y fáctico.

Cuando hice el primer corte de caja, en la edición número 100, daba cuenta del alcance de las reproducciones impresas (en cuatro diarios) y electrónicas que sumaban una treintena de medios mexicanos, argentinos, canadienses y colombianos. Hace tiempo que las publicaciones en papel y líneas de cristal rebasaron a estas notas y al redactor.

Lo anterior permite concluir que 2000 ediciones después, la utopía, el sueño  periodístico que emprendimos con usted, tiende a ser una realidad que materializan medios digitales e impresos del continente y allende el Atlántico y el Pacífico.

No es presunción, sino para evidenciar que a diferencia de otros espacios de opinión, como De las Fuentes (El Economista) y Enfoque Político (Stéreo Cien), éste no puede ser censurado hasta acallarlo debido al número y también a la diversidad de los editores, aunque no de ingresos que se cuantifican en cero, pero sí una invaluable riqueza de lectores que ayudan a caminar los pasos que sugiere Galeano, o para que la esperanza no sea un olvido, como apunta Benedetti. Y menos ahora.

Acuse de recibo

Una docena de opiniones con sus respectivos enlaces sobre El 68 y los reconocimientos (1-VIII-18): Josue Perez, Fernando Silva, Omar Ferriz Lopez, Liliana Marquez Ortiz, Luis Perez, Santiago Lopez, Luis Palacios, Carlos Pech, Santini Santos, Colorado Antoan. Margarito Anaya. Aurelio Santiz. Y la 13 sin enlace: “Tulio Alves. Yo no creo en las palabras vacías de esta nota, ya que intentan resaltar a unos vándalos que se la pasaron trasgrediendo la ley, para después querer reunir a sus filas a la población, pues si no tenemos mala memoria, ninguna de sus manifestaciones fue de manera pacífica ya que los asistentes iban armados con lo que podían, entre las armas había bombas molotov y de fuego y las escuelas que fueron revisadas, se encontraron rifles, o sea que no es posible que aún tengan el descaro de decir que fueron reprimidas con violencia sus manifestaciones”... Y por el estilo casi todas: ¡Impresionante!... Para leer en Forum: Los autores de las reformas estructurales (Pablo Cabañas Díaz); Pesos y contrapesos del próximo gobierno (Genaro Rodríguez Navarrete); Conflictos sociales, el gran reto de AMLO (Érika Ramírez y Diana Águila); Con AMLO ganó la izquierda del PRI: Womack (Dolia Estévez); Celebremos la victoria de AMLO: Petras (Diego Martínez); Los retos de Morena, según Meyer y Crespo (Shaila Rosagel); “Ganó un pueblo que va a exigir cambios”: Ceceña (Fernando Vicente Prieto). Enlace:

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