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De La marcha del silencio
a La marcha por la paz

 

El viernes 13 de septiembre de 1968 tuvo lugar La marcha del silencio. Ni manifestantes ni el público que nos observaba desde los ventanales de los edificios o desde las banquetas de las calles se atrevían a interrumpir el profundo silencio, sólo se oía el ruido de los zapatos sobre el pavimento, zapatos que quedarían regados entre el lodo, la sangre y la basura que dejó la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco. La razón, exigir libertades democráticas, la derogación del anticonstitucional artículo 145 Bis del Código Penal que tipificaba el delito de "disolución social".
El tirano Gustavo Díaz Ordaz jamás reconoció su error y su partido, el PRI, y sus sucesores jamás lo llamaron a cuentas, el PAN al grito de "¡Cristianismo sí, comunismo no!" fue cómplice de esa matanza. Y 43 años después otro asesino intelectual, Luis Echeverría Álvarez, goza de una costosa pensión vitalicia, el PAN en el poder tampoco lo llamó a cuentas.
Medio siglo de luchas ciudadanas. Marchas de todo tipo se han sucedido empujando la democracia y protestando contra la violencia, la muerte y la inseguridad. En una de estas marchas, muy posteriores a la del 68, participó un joven con su esposa, empujando una carriola con bebé, ese joven ahora está pelón y se llama Felipe Calderón Hinojosa. Sin duda los tiempos han cambiado, los ciudadanos ya pueden marchar en silencio o con ruido. En medio siglo muchas marchas del silencio han abierto brecha.
No es lo mismo Díaz Ordaz, quien ofreció su "mano tendida a quien quisiera estrecharla", seguramente se refería al protocolo del "besamanos". Calderón le ofrece sus brazos y estrecha al poeta Javier Sicilia, en este momento representante de una sociedad agraviada. El protocolo ha cambiado, no es de sumisión. Sin embargo como dije, don Felipe ya está pelón y está pelón que detenga el baño de sangre que propició, aunque los poderes fácticos de la radio y la televisión echen las campanas al vuelo.
Don Felipe, como Gustavo, no se atreve a reconocer que se equivocó.

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