Muere
pacifista y nace robot
Lilia
Cisneros Luján
prensa@cocuac.org.mx
Con
pocas horas de diferencia, el mundo conoce una lamentable
muerte a la par de un sensacional nacimiento. El investigador
Eduardo Bayro Corrochano, del Centro de Investigación
y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN, presentó
la versión final de "Mex-One", un humanoide al cual,
según los mexicanos que han trabajado en el proyecto,
tendrá diferentes usos sociales en: la medicina –con
cascos para discapacitados visuales e implementos
robóticos para realizar trasplantes o extirpar tumores–,
la cultura –como guía de museos–, y el hogar. Dicen
los creadores de este “bebé” de un año, que es el
prototipo más avanzado en Iberoamérica y que muy pronto
superará a los modelos presentados por japoneses,
estadunidenses y europeos, ya que cuenta con habilidades
para caminar o seguir visualmente algunos objetos,
esperándose que en breve, comience a subir escaleras,
sentarse y hasta desarrollar habilidades cognitivas
y de memoria.
Quien
tenga 100 mil dólares –apenas 9% de lo que cuestan
otros ya producidos por empresas como Sony– puede
comprarlo y, en la medida que el mercado aumente,
podrá adquirir réplicas, con manos de tres dedos controlables
y plantas con sensores, por sólo 600 mil pesos. ¿Poco
no le parece? Pues según sus creadores, esta máquina
de poco más de un metro de altura con sólo 15 kilos
de peso y máscara de humano, será capaz en breve de
servir agua, reconocer rostros, sostener diálogos
básicos y aprender por experiencia utilizando aplicaciones
de computación evolutiva, redes neuronales, lógica
difusa y otros métodos de aprendizaje de máquina.
¿Resolveremos
el déficit de enfermeras en el país, con este asistente
de hospitales? ¿Están preparados los guionistas de
telenovelas para escribir una historia de mucamas
robóticas? ¿Los diputados y senadores tienen una idea
de cómo legislar medidas punitivas por si acaso alguno
de estos modelos es modificado por los criminales?
¿Las leyes laborales considerarán gastos por cesantía,
jubilación o despido de los robots dañados o viejos?
Pero
mientras se convierte en realidad, esta posibilidad
de que dos computadoras conectadas a un servidor inalámbrico
–que funciona como una extensión del cerebro artificial
del robot– ocupen nuestras noches de sueño en su tiempo
para procesar datos e imágenes a alta velocidad a
fin de refinar parámetros de conocimiento y así “construir
recuerdos”, el sábado nos despertamos con el fin de
la existencia de un hombre que le cantó a la vida.
Son
pocos los vagabundos conocidos que se pueden autodefinir
como felices. Facundo Cabral, el trovador argentino,
en los años 70 declaró “no soy de aquí ni soy de allá”
y a pesar de sus difíciles años de infancia y de las
limitaciones que la edad impone, logró una mezcla
inusual de ironía y desparpajo en una trova y muchas
reflexiones sobre el amor, la vida y la paz.
"Soy
un nómada, amo más que nada el desierto porque es
abierto y libre", declaró antes de que una metralla
criminal, cegara la poca luz que aún podían ver sus
ancianos ojos. Y como no apreciar esos espacios abiertos
que él conoció desde niño, después de muchos días
de peregrinar para buscar una alternativa mejor a
la de varios hermanos hambrientos y una madre desamparada
y desolada.
"Mi
vida es caminar por la calle sin maletas, soy libre",
afirmó más de una vez cuando en tertulias bohemias
repetía los repertorios de los folcloristas argentinos
Atahualpa Yupanqui y José Larralde, fuente de lo que
luego se convirtió en riqueza cáustica contra las
dictaduras militares, los poderes autoritarios y la
injusticia social.
No
tener propiedad alguna, más allá de los cuartos de
hoteles –de casi 165 países– a lo mejor produce depresión
en mayorías que aspiran a las mínimas comodidades
de las burguesías de todas las épocas; pero para estos
“distraídos” dejó un bello mensaje: para que se fijen
en una vida de “Delfines, bosques, mares, montañas,
ríos”. Conocerse a través de la soledad es posibilidad
únicamente factible a quienes aprenden a decidir cada
instante lo que se quiere hacer, nos dijo muchas noches
de trova. “No caigas en lo que cayó tu padre, que
se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que
Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubistein interpretaba
como nadie a Chopin a los 90. Sólo por citar dos casos
conocidos”, insistiendo en que “No estás deprimido,
estás distraído, por eso crees que perdiste algo,
lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste
ni un sólo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes
ser dueño de nada”.
Mucho
bien le haría a tantos que aspiran al poder por el
poder mismo, sin pensar en los demás recordar que
“… el que hace lo que ama, está benditamente condenado
al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo
que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas
nada por obligación ni por compromiso, sino por amor.
Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es
posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza
natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó
el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo
vivo cuando los médicos me diagnosticaban tres o cuatro
meses de vida. Dios te puso un ser humano a cargo,
y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz,
después podrás compartir la vida verdadera con los
demás. Recuerda a Jesús: ‘Amarás al prójimo como a
ti mismo’”.
Y
sí, el mundo sería diferente porque como dijo Facundo
Cabral, “la felicidad no es un derecho sino un deber
porque si no eres feliz, estás amargando a todo el
barrio. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso
por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida
de tiempo. No estás deprimido, estás desocupado –dijo–
ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio
de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán
cuando lo seas. Además el servicio es una felicidad
segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para
el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas”.
¡Cuanta
falta hace recordar estas cosas simples y profundas!
Ojala podamos llegar a la esencia de quienes desde
el gobierno se pelean con sus gobernados y a aquellos
que en su opulencia desprecian a quienes como Facundo
han remontado la pobreza, la depresión y la injusticia.
Seguramente está en paz porque como afirmó: “… la
vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana
para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.
De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que
llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie,
el que murió simplemente se nos adelantó, porque para
allá vamos todos”.
Nota:
estimados lectores. Nuevamente mis teléfonos y el
correo son la vía utilizada para amenazarme. No dejaré
de escribir, no me esconderé. Desde el jueves (7-VII-11)
hackearon
esta cuenta. No estoy segura de que les llegue la
información, por favor acusar recibo.