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Estrategia
global ante la hambruna
Víctor
Manuel Barceló R.
v_barcelo@hotmail.com
Un
hecho en la geopolítica internacional es que las expresiones
populares en las naciones árabes –que están terminando
con décadas de control dictatorial– no fueron detectadas
a tiempo por los poderosos organismos de inteligencia
de las naciones grandes (la CE, los estadunidenses
y sus aliados en la región). Por ello, movimientos
sociales tan sensibles fueron “atendidos” a misilazos,
cuando requerían de una intensa labor diplomática,
como la que intentaron los países africanos, sin mucho
éxito hasta ahora.
Todavía
diversos países –en especial Libia– sufren esa reacción,
digna de los años 60 y 70 del siglo XX, en que se
confrontaban intereses capitalistas-socialistas, lejos
de presentarse actualmente. La reacción de los poderosos
es por el reparto burdo –a veces sangriento– de riquezas
insertas en territorios de las regiones. Para ello,
a las naciones se les endilgan “delitos” contra la
humanidad, no probados, para obtener el “derecho de
invasión” y masacrar pueblos, en aras del control
de sus materias primas.
Todo
ello ocurre ahora, en medio de la profundización de
la crisis económica y financiera mundial, como anuncian
empresas de consultoría quienes, entre el eufemismo
de la terminología que usan, no pueden ocultar algunas
realidades preocupantes. Es el caso de la consultora
inglesa Markit, quien recientemente difundió su Índice
de gerencia de compras (PMI por sus siglas en inglés),
indicador que elabora con el banco JP Morgan, acerca
de la producción industrial planetaria.
El
director de Coordinación de economía global del JP
Morgan, David Hensley, señala: "El sector manufacturero
mundial siguió enfriándose… El ritmo de expansión
de la producción y… pedidos nuevos, estuvieron en
los niveles más bajos (en mayo) o cerca de ellos,
luego del inicio de la recuperación, a mediados de
2009… el crecimiento de los flujos de comercio internacional
disminuyó –con la caída de siete puntos del PMI estadunidense
(mide compras y pedidos de 30 países con el 86% de
la producción mundial) y la baja productiva en la
CE, India y China. La tendencia del empleo se mantuvo
bien, comparativamente, con una sólida creación de
puestos de trabajo, pero la futura robustez de ese
mercado… será limitada si las tendencias de la producción
y… pedidos nuevos, no se afirman".
Se
considera al sector manufacturero como eje de la economía
mundial. El avance de la comunicación y otras rutas
de punta, pueden cooperar a salvar circunstancias
que el Laboratorio Europeo de Anticipación Política
marca para el segundo semestre del año: crítico para
la crisis sistémica, debido a que, en lo político
se desarticula el sistema internacional, en donde
antiguas alianzas se desquebrajan y se crean nuevos
grupos de intereses.
Coopera
a ese escenario de alta preocupación, la crisis económica
y financiera global, dado que toda esperanza de recuperación
económica general, manifiesta y perdurable, no se
ve por ningún lado. El problema del endeudamiento
generalizado, llega a niveles críticos –sin antecedentes
comparativos– en Estados Unidos.
Un
tema que se sale de las finanzas –aunque se influencia
por ellas– es la situación alimentaria en el planeta.
El informe en cuestión considera que la CE, BRIC –con
su creciente demanda– y otros productores de materias
primas y alimenticios, tendrán que reforzar su cooperación,
en un arresto terminante para “salvar” las instituciones
multilaterales fundadas en los convenios de Breton
Woods en 1945. Éstos ahora afrontan el impacto de
los precios del petróleo y las enormes deudas de los
países debidas, entre otras cosas, a la aplicación
obligada de las reglas de esos organismos.
El
asunto está en que los países irán a disposiciones
protectoras como: antiguas barreras comerciales, aranceles,
impedimentos de exportaciones y otros para salvar
sus necesidades de producir, consumir y vender su
producción. Las condiciones del cambio climático y
aleatoriedad de la producción agropecuaria, obligará
a los países –que aún conservan capacidad de decisión
en el campo productivo– a tales actitudes. Probablemente
pugnarán porque el uso de agroalimentos que se desvían
a su transformación en biocombustibles, cooperen a
resolver la hambruna que se prevé.
Esa
apreciación no es especulativa. El proteccionismo
ya es un hecho en la UE –se apresta a enfrentar dumping
y salvaguardas– y se extiende a las medidas previas
que ya están en la legislación y reglamentos de los
principales importadores-exportadores de alimentos,
como reacción ante la crisis alimentaria planetaria
en el 2008, no resuelta del todo.
Nos
ilustra Guillermo Knochenhauer como “… los precios
de los alimentos han escalado alturas sin precedentes.
Entre abril de 2010 y el mismo mes de 2011, la tonelada
de maíz en los mercados de futuros aumentó 105 por
ciento, igual que el sorgo… el trigo duro lo hizo
en 79 por ciento”. Reflejo inmediato de la sequía
generalizada y falta de programas para el campo.
Una
lucha frontal en cada nación y en conjunto de las
naciones pobres, en que participen los organismos
multilaterales con recursos para programas estratégicos
de largo aliento en el impulso al campo, es perentoria.
El
aumento de precios en alimentos debe ser aprovechado
para una estrategia que coopere a resolver el problema
global del hambre que se vislumbra, iniciándola en
cada país y región de países, para que recuperen o
amplíen su capacidad productiva, en condiciones y
a precios que hagan de los mercados internos, razón
y ruta para afrontar lo que se viene. Nuestro país
no puede ni debe estar ausente de esta perspectiva.
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