Centroamérica
está
urgida de seguridad
Julio
Fumero / Prensa Latina
difusion@cl.prensa-latina.cu
Ciudad
de Guatemala. Centroamérica está urgida de poner
coto a la inseguridad que la asfixia y la ubica como
la región más violenta del mundo, sin contar las zonas
donde hay guerras activas.
A
pesar de los esfuerzos internos, individuales o en
colectivo, poco pueden hacer sus países con tan pocos
recursos que no alcanzan para sus necesidades de todo
tipo, desde educación hasta salud, y sobre todo para
el combate a la pobreza tan abarcadora.
Por
eso en semanas recientes acudieron a la comunidad
internacional, sean naciones u organismos, y en Guatemala
se efectuó por primera vez una reunión en reclamo
de apoyo, financiero o material de todo tipo, a favor
del combate al crimen organizado.
Los
gobiernos de la región, más los de México, Colombia
y República Dominicana se pronunciaron por una responsabilidad
compartida en esa lucha. De tal manera, demandaron
a Estados Unidos y Europa mayor comprometimiento y
hechos para frenar la demanda de drogas y controlar
la venta de armas.
Convocado
por el Sistema de la Integración Centroamericana (Sica)
en el encuentro se presentaron las bases sobre las
cuales los países del área elaboraron de consenso
una estrategia definida, sustentada en cuatro ejes,
14 prioridades y 22 proyectos.
Como
primer eje aparece el combate al delito, con programas
de capacidades para la interrupción e interceptación
contra el narcotráfico internacional y la distribución
de bienes incautados.
Otra
prioridad será fortalecer la capacidad de investigación
criminal, repotenciar y adquirir equipos, sistemas
y recursos en materia de detección e interceptación
aérea, marítima y terrestre.
Además,
implantar mecanismos de coordinación e intercambio
de información en tiempo real a través de plataformas
tecnológicas. Forma parte principal de la estrategia
la prevención de la violencia de género, juvenil y
armada y los estados se comprometen a trabajar en
la reducción del consumo de drogas y en la sustitución
de cultivos, tratamiento, rehabilitación y reinserción.
Tienen
previsto crear un sistema regional de educación para
el trabajo orientado a los miembros de pandillas o
maras como parte también de esa prevención.
Terceras
en orden son la rehabilitación, reinserción y seguridad
penitenciaria, donde la prioridad será la construcción
y modernización de la infraestructura de ese tipo,
así como la profesionalización de los agentes. Por
último, estos países fomentarán la modernización y
profesionalización de las instituciones de seguridad,
incluidas las policías e instancias vinculadas y la
justicia en los niveles nacional y regional.
Igualmente,
fortalecerán el programa de protección de víctimas,
testigos y demás sujetos que intervienen en el proceso
penal. Después de dos jornadas de presentaciones,
discursos, algo de debate y mucho respaldo reiterado,
concluyó la denominada Conferencia Internacional de
Apoyo a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica.
Terminó
con promesas de obtener hasta 2 mil millones de dólares
en financiamiento de la comunidad internacional. Ese
monto suma lo comprometido por naciones y organismos
internacionales, con créditos unos y donaciones otros,
destinado a echar a andar la estrategia en esa materia,
principalmente el combate al crimen organizado y el
narcotráfico. Ello fue considerado un éxito del encuentro,
pero además estuvo dado por cómo los países de la
región consolidaron –al menos en teoría– su unidad
para hacer frente a la violencia que los azota.
Tuvo
el mérito la reunión de mostrar a decenas de delegaciones
asistentes ese consenso, con el noble propósito de
tratar de acabar con una situación que ubica al istmo
en la mencionada posición de descontrol violento en
el orbe.
Cuando
clausuraba el evento, el presidente de Guatemala,
Álvaro Colom, explicó que no toda la cooperación será
financiera, pues el paquete incluye apoyo en asesoría
técnica y capacitación a las fuerzas de seguridad.
Dijo que el foro reafirmó voluntades y decisiones
en el compromiso de la región para permitir frutos
del trabajo a corto, mediano y largo plazos.
Para
la llamada Declaración de Guatemala emitida, la Estrategia
de Seguridad de Centroamérica constituye un hito histórico
que marca una nueva etapa en los esfuerzos por consolidar
una región segura, en paz, libertad, democracia y
desarrollo.
Los
firmantes afirman que la violencia se ha incrementado
como consecuencia de factores externos al área y vinculados
a problemas estructurales internos, que agravan dicha
situación. Es en este contexto –señala el documento–
que la comunidad internacional debe reconocer el principio
de la responsabilidad compartida y proporcionalmente
diferenciada para enfrentar esta amenaza transnacional.
A
dicha declaración se adhirieron los jefes de Estado
y de gobierno de los integrantes del Sica, así como
los presidentes de México y Colombia como invitados
especiales, representantes de países amigos cooperantes,
organismos internacionales, el sector privado y la
sociedad en general reunidos en esta ocasión.
La
lucha contra la violencia y la criminalidad exige
el concurso de todos los actores locales, nacionales,
regionales e internacionales, añade el texto. Expresa
el más firme y decidido compromiso de trabajar de
forma conjunta, sistemática y coordinada en la implementación
de las actividades comprendidas en la estrategia.
Es
urgente para la región, enfatiza, continuar fortaleciendo
sus instituciones nacionales y regionales para impedir
el avance del crimen organizado y delitos conexos.
De no tomarse las medidas inmediatas que la situación
demanda, alerta, se estaría propiciando un escenario
de graves consecuencias para la región y el hemisferio,
y podría amenazar la paz y la seguridad internacionales.