Walmart,
rémora
para la renovación
Alberto
Ampuero
/ Argenpress
argenpress@gmail.com
El
Tribunal Supremo de Justicia de Estados Unidos rechazó
el 21 de junio una demanda colectiva por discriminación
laboral de un millón 600 mil mujeres contra la cadena
de tiendas Walmart. La Corte dictaminó que el pleito
no tenía suficiente peso legal como para continuar
en forma de querella colectiva.
El
caso contra Walmart se originó en San Francisco, California,
en el año 2001, cuando seis mujeres demandaron a la
compañía por discriminación laboral. Las demandas
se fueron acumulando y luego se convirtió en un caso
de discriminación por género en toda la compañía.
Los
abogados de las demandantes argumentaron ante la Corte
que las mujeres representaban dos tercios de los empleados
de Walmart, pero que sólo una fracción accedía a un
cargo gerencial en alguna sucursal. Añadieron que
en casi todas las categorías laborales las mujeres
ganaban menos que los hombres, pese a que la mayoría
había trabajado más años en la compañía que sus contrapartes
masculinas.
Por
su parte, Walmart arguyó que con "siete divisiones,
41 regiones, 3,400 tiendas comerciales y más de un
millón de empleados", las experiencias de los empleados
individuales son demasiado distintas como para permitir
jurídicamente una demanda "colectiva". Walmart, en
otras palabras, es demasiado grande, demasiado multifacética
y demasiado diversa como para poder ser jurídicamente
demandada.
Los
jueces de la Corte se alinearon con los argumentos
de Walmart y se mostraron contrarios a aceptar el
tamaño de la demanda. En su opinión, convertir las
demandas individuales en una causa común haría demasiado
fácil para los trabajadores pelear por demandas laborales
con la intención final de que sean admitidas como
causa común ante la justicia.
Por
eso, ante el peligroso precedente que podría suponer,
Walmart no tardó en recibir ayuda de algunas de las
mayores multinacionales estadunidenses. En total,
19 compañías, incluidas Bank of America y Microsoft,
solicitaron a la justicia rechazar la unificación
de las demandas bajo lo que se conoce como class-action,
o procedimiento legal en defensa de un amplio grupo
de personas que tienen un interés común.
La
Corte Suprema finalmente decidió no unificar en una
sola causa las múltiples denuncias y puso fin a las
demandas colectivas presentadas conforme al título
VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964.
La
decisión de la Corte es extremadamente delicada, cambia
el panorama legal de las demandas laborales y otro
tipo de acciones populares.
Las
demandas colectivas aumentan la presión en las empresas
para que busquen un arreglo debido al costo que les
acarrea su defensa, y se convierten en poderosos instrumentos
para obligar cambios cuando se presentan de manera
colectiva en lugar de individualmente.
Al
rechazar la querella colectiva, los jueces del alto
tribunal limitan el recurso de las demandantes, por
lo que tendrán que continuar con su denuncia a título
individual.
"Es
muy costoso un pleito legal para los particulares
dentro del título VII”, señaló el profesor de leyes
de la Universidad de Columbia, John Coffee. “Se hace
como una demanda colectiva o nada", opinó.
El
presidente de la Unión Internacional de Trabajadores
de la Industria de Alimentos y de Establecimientos
Comerciales (UFCW), Joe Hansen, dijo que el fallo
fue "profundamente perturbador", porque "el máximo
tribunal de nuestra nación le ha dado la espalda a
una solución colectiva para trabajadoras que enfrentan
injusticias generalizadas".
La
cadena Walmart, fundada en 1962 por Sam Walton, tiene
un historial laboral complicado. No permite que ninguno
de sus empleados se afilie a un sindicato y ha sido
criticada por no tratar muy bien a sus empleados y
por su impacto negativo en las economías locales donde
se implanta.
Los
gobiernos, a todos los niveles, también pierden cuando
llega Walmart: reduce sueldos y salarios, elimina
puestos de trabajo y lleva a las familias a la pobreza.
El resultado es que el gobierno termina pagando por
su Medicaid, S-CHIP (seguro de salud para los niños),
estampillas para alimentos y otras ayudas.
La
realidad con respecto a Walmart es que simplemente
es inmensa.
Con
405.000 millones de dólares en ventas en el último
año fiscal, Walmart es tan grande, y tan obsesivamente
centrado en la reducción de costes, que sus acciones
influyen en nuestro paisaje, trabajo, distribución
de ingresos, modelos de consumo, política y cultura,
y la organización de industrias desde el comercio
minorista hasta la manufactura, de California a China.
“Ellos
ponen las reglas”
Sin
embargo otros caminos son posibles, y la compañía
no tendría tanta influencia, dice David Moberg, si
los sindicatos hubieran sido más fuertes, y más dedicados
a organizar el creciente sector de los servicios,
es posible que Walmart no se hubiera convertido en
un obstáculo semejante a la renovación laboral, si
se hubiera limitado el control antimonopolios, Walmart
jamás habría crecido al tamaño que tiene.