Aumentan
128 por ciento las agresiones
contra
los defensores de los derechos humanos
*
Más expuestos los que protegen las garantías de las
mujeres
Redacción
/ CIMAC
cimac@laneta.apc.org
De
2005 a 2009 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
(CNDH) recibió en promedio 21 expedientes al año por
agresiones a defensores humanitarios, mientras que
en 2010 la cifra se incrementó en 128 por ciento al
pasar a 48 ataques denunciados, sin embargo la instancia
no desagregó los datos por sexo.
En
el Informe Especial sobre la situación de las y los
defensores de los derechos humanos en México, elaborado
por la CNDH, se destaca que existe un elevado número
de denuncias y quejas presentadas ante las instancias
de procuración de justicia y las comisiones estatales
de derechos humanos por delitos y agresiones contra
activistas.
De
acuerdo con la CNDH, el mayor número de quejas se
presentó ante las comisiones de Jalisco con 97, el
Distrito Federal con 46, Chiapas con 44, Oaxaca con
36 y Chihuahua con 28. La mayor parte de las denuncias
son por vulneración a los derechos a la vida, la integridad,
seguridad o bien intimidación y amenazas.
Esta
situación ha llevado a solicitar 156 medidas cautelares
para resguardar la seguridad personal, evitar la continuación
de actos de hostigamiento y acoso e impedir la consumación
de hechos violentos contra las y los defensores, aunque
no menciona cuántos casos de agresiones contra defensoras
merecieron medidas de protección.
De
2005 a mayo de 2011 la CNDH ha solicitado 59 medidas
cautelares, mientras que los organismos locales han
pedido en total 97.
Si
bien el informe reconoce que las y los activistas
más expuestos son aquellos que defienden los derechos
laborales, de mujeres, minorías sexuales, indígenas,
migrantes, o quienes laboran en ambientes de violencia
derivada de la lucha contra el crimen organizado,
no hace una referencia sobre los casos de mujeres.
De
2010 a la fecha fueron asesinadas seis defensoras
de derechos humanos: Marisela Escobedo, Susana Chávez,
Malena Reyes, Luisa Ornelas, Josefina Reyes y Beatriz
Cariño; cinco de ellas en el estado fronterizo de
Chihuahua y una más en el estado de Oaxaca, que no
se explican a detalle en el informe.
Aún
así, la CNDH asegura que se debe hacer un particular
énfasis en la situación de vulnerabilidad que enfrentan
las defensoras de los derechos humanos, quienes al
ejercer su labor se enfrentan a normas culturales
que favorecen los prejuicios, la exclusión y el rechazo
por parte de las autoridades e, incluso, de la misma
sociedad.
No
obstante tampoco se destacan los casos de Silvia Vázquez
Camacho y Blanca Mesina Nevarez, activistas que durante
2010 fueron hostigadas y amenazadas de muerte por
su trabajo en Tijuana a favor de policías que sufrieron
detenciones arbitrarias y tortura por parte del Ejército.
Tampoco
se hace mayor alusión sobre las agresiones a Obtilia
Eugenio Manuel, quien trabaja a favor de los pueblos
indígenas de Guerrero; Emilia González Tercero, activista
chihuahuense también hostigada; o bien Cipriana Jurado
quien abandonó Ciudad Juárez tras las presuntas amenazas
por parte de soldados.
Pese
a ello, la CNDH asegura que es necesario que se implementen
medidas y políticas integrales tendentes a prevenir
y otorgar una mayor atención a casos relacionados
con agravios cometidos en perjuicio de defensores
especialmente expuestos, a través de programas y acciones
coordinadas que garanticen la protección de sus derechos.
Además,
afirma que los actos de violencia contra las y los
defensores deben ser investigados de forma oportuna,
completa e imparcial para garantizar que tengan acceso
pleno a una adecuada protección judicial, que reciban
una reparación conforme a derecho y, sobre todo, que
se sancione a los responsables.